viernes, 15 de junio de 2018

SIERRA NEVADA, AÚN VESTIDA DE BLANCO A MEDIADOS DE JUNIO

Aunque desde la capital bien que apreciamos aún su típica vestimenta y estampa, todo un regalo y privilegio para la vista, y estamos exactamente ya a mediados de junio, para arriba que tiramos hoy con la idea de comprobarlo sobre el terreno y marcha antes de que el calor, que ya tenemos encima, acabe por dejarla al desnudo. Y la verdad es que hacía años que no mostraba este magnífico aspecto a la altura del almanaque en la que nos encontramos. ¡Todo un lujazo de paseo cenital!
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Y ya, conforme nos acercábamos, que íbamos salivando (jeje)
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Partiendo desde la Hoya de la Mora, sobre la cota de los 2.500 m.
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Una de saludo al penacho del Pico Veleta...
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Otra hacia la zona del CAR y Peñones de San Francisco...
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Con la flora ya despertando de su gran letargo
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Marchando con dirección a la estación de Borreguiles, pero dejándola a nuestra derecha 
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Frente por frente vemos, por allá arriba, los Tajos de la Virgen, con un buen espesor de nieve
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Mientras vamos dejando el Veleta a nuestra izquierda

Y...¡"tiburón" a la vista! (jeje). Hacia el que nos dirigimos con total confianza

Quedando al descubierto, todavía, buenos espesores de nieve. "Nieve al peso" y nunca mejor dicho :-)
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Posicionándonos sobre el collado de las Yeguas. Abriéndose ante nuestros ojos el antiguo y magno circo glaciar del Dílar
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Con el agradable sonido de las primeras aguas del río Dílar, procedentes del deshielo
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Acercándome a esta zona del río Dílar, en donde habitualmente, para estas fechas, se suele ver pastando el ganado vacuno
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Tomamos algunas medidas: sobre 1'5 metros de espesor aún por el camino pisado por la máquina
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Con el sonido de varias cascadas de agua a nuestra izquierda
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Quedándonos, como mejor referencia fotográfica, con la laguna-embalse de las Yeguas, ya que los Lagunillos de la Virgen están aún totalmente cubiertos de nieve
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Situados sobre la cota de los 2.883 m.

Una laguna de leyenda 













Volviendo a las primeras aguas del río Dílar
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Pasando por Borreguiles ahora, toda una estación fantasma
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Regresando por su carretera de acceso
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Avistando y escuchando, desde aquí arriba, el río Monachil que también iba cantando tan alegremente, mientras se precipitaba por la pista del Río formando pequeñas cascadas.



Dejándose ver la collalba gris (Oenanthe oenanthe) con su graciosa parada de "estoy aquí, ¿me ves?" (jeje). Ejemplar macho que escuchamos con su típico canto chasqueadamente silbante y el llamado en ruido "chack"
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Volvemos la vista atrás...en forma de despedida...
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Chapoteando, sobre nuestros últimos pasos por el asfalto de la carretera...
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Nos vamos despediendo también del accesible Veleta...
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Avistando por aquí un pequeño grupo de jóvenes cabras monteses...
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¡Todo un placer, por ser como eres y tenerte tan accesible y cercana, Sierra Nevada! ¡Un saludo y hasta la próxima!